martes, 16 de junio de 2009

PRIMER GESTO: DE LA TRISTEZA, LA ANGUSTIA Y LA DESESPERACIÓN.

Hace cinco meses empaqué mis maletas en Bogotá (sin muchas ilusiones para ser sincera... las cosas no salían de acuerdo a lo planeado), me monté en un avión y aterricé en una ciudad del primer mundo. Empecé mi práctica en una de esas instituciones gubernamentales que suenan muy elegantes pero que a la hora de la verdad están dirigidas por funcionarios inútiles que no tienen idea donde están parados. Eso exactamente fue lo que me encontré cuando llegué: cinco funcionarios tratando de trabajar y un funcionario (o funcionaria en este caso) que entorpece todos y cada uno de los procesos de la oficina que funciona como por un milagro.


Traté de llevar la fiesta en paz y no me dejé afectar mucho por las cosas del día a día. Pero cuando me informaron que el ilustrísimo presidente de la república nos visitaría las cosas se empezaron a complicar. Traté de trabajar profesionalmente, me trasnoché, hice lo que me pidieron cuando me lo pidieron, respiré profundo y me olvidé del profundo desagrado que me produce este señor.

Después de hacer todos los arreglos para su llegada, de trazar una ruta para que el señor presidente no viera los manifestantes porque de repente se sale de la ropa y la emprende en contra de su pueblo, llegó el día en el que tuve que presenciar uno de los espectáculos más tristes y patéticos que he visto en mi vida: un consejo comunitario de este zoquete.... No hay que hablar de la sarta de mentiras que se para a decir en frente de su pueblo, mirándolos a la cara, sin ningún pudor... eso era de esperarse; lo que verdaderamente entristece, angustia y desespera es ver a toda una comunidad (que además es desplazada), gritando eufórica "REELECCIÓN!!!" cuando este personajito de media petaca le miente en su cara, cuando les habla de paz, sabiendo que él sólo cree en la guerra, cuando les pide encarecidamente que hagan que sus congresistas ratifiquen un TLC para terminar de acabar con lo poco que queda de la economía colombiana. 


Traté de buscar culpables... ¿quién es el culpable de este circo?, ¿es él por ser un ser humano malo?, ¿es el pueblo por creerle y elegirlo? o ¿soy yo por pararme en una esquina, callada a llorar y no decir nada?

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