"Por qué con tus encantamientos infernales me has arrancado la tranquilidad de mi primera vida"- Rayuela, cap. 126
Para los personajes como yo, el amor es algo muy complejo. Cuando uno se acostumbra a ver la vida desde la ironía y el sarcasmo, el amor se ve un poco como de ese color medio naranja, medio carne, que da ganas de vomitar.
Lo cierto del caso, es que personas como yo, envidiamos profundamente a esos seres especiales capaces de dejar a su corazón sentir las mañesadas y ordinarieces que vienen con estar "enamorado". Creerse demasiado inteligente para sentir ese tipo de cosas, es generalmente una característica de las personas que, como yo, hemos escogido ver la vida a través del lente del humor negro, pero en realidad la brutalidad es lo que nos caracteriza para relacionarnos bien con otros seres humanos, nos impide ver que aun cuando alzamos la ceja y nos creemos demasiado para perder el tiempo en esas sandeces, al final del día nos vamos a la cama solos, sin ni siquiera saber al amor lejos, sólo porque somos demasiado ególatras para creer que necesitamos de alguien más. Ahí, en ese momento, se duerme el sueño tranquilo, pero pesado, porque se sabe que nada, o casi nada, podrá cambiar la realidad. La realidad en la que la ironía, viene con la soledad, únicamente porque el amor ha decidido acompañarse del demonio de lo que yo, en mi infinita brutalidad, creo que es estupidez.
-Pero, tan cierto como que Alá vive, digo que la fábula que me contó el Demonio, que se sentaba a mi lado a la sombra de la tumba, es la más asombrosa de todas. Y cuando el Demonio concluyó su historia, se dejó caer en la cavidad de la tumba y rió. Y yo no pude reírme con él, y me maldijo porque no reía. -
ResponderEliminarAllan Poe - Silencio