miércoles, 1 de septiembre de 2010

DÉCIMO GESTO: La paranoia.

No sé en realidad si esta entrada se debería llamar así. La situación empieza así, pero termina teniendo otra serie de implicaciones. De todas maneras, es la única palabra que se me ocurre para describir un fenómeno extraño que me sucede a ratos y que quiero poner en palabras a ver si de una buena vez lo erradico de mi vida. Pasa que cuando por ejemplo espero una llamada con ansiedad y me doy cuenta de que llevo un rato sin mirar el teléfono, o que por alguna razón lo tengo en silencio, o que se apagó, o que por confabulación de la naturaleza contra mí y mi llamada mi teléfono no tiene señal en ese momento... justo ahí en ese brevísimo lapso de tiempo que pasa entre el recordar la llamada y el momento en el que miro, o prendo, o arreglo el bendito aparato, se me ocurre que sólo por haberme dado cuenta de mi ausencia de teléfono y única y exclusivamente por haberme acordado de ella, la maldita llamada no sucederá nunca. Me explico (y sigo con mis ejemplos acomodados alegremente): el niño le dice a la niña "te llamo mañana", la niña espera con ansias la llamada del niño, mira su celular varias veces, la niña empieza a jugar con las otras niñas, hablan entretenidamente. La niña se olvida de la llamada del niño. El celular de la niña se descarga. La niña se da cuenta y lo conecta. Ahí pueden suceder dos cosas: 1. La niña se acuerda de la llamada en el momento en el que conecta el celular (en este caso, nunca llegará el mensaje que dice: "usted ha recibido una llamada deNIÑO"; 2. La niña olvida la llamada para siempre (en este caso, tan pronto como termine de prender el teléfono llegará el mensaje que dice: "usted ha recibido una llamada de NIÑO").

Esta paranoia tiene muchas otras implicaciones. Por ejemplo cuando pienso que va a pasar algo malo e inmediatamente pienso "tranquila, todo va a estar bien", a continuación pienso "ya nada va a estar bien porque yo pensé que todo iba a estar bien". Es un poco exagerado, lo sé, pero últimamente me pasa con todo... y no es que yo piense que el mundo está contra mí, es que hay situaciones que no son tan agradables y que pasan a diario. Por ejemplo, haber decidido olvidarse de alguien y verlo hasta en la sopa, no querer saludar a alguien y encontrárselo justo ese día y de frente, quererse poner un vestido al que le cayó vino y uno no se había dado cuenta. Todo lo anterior es llevadero, lo que sí es ABSOLUTAMENTE insoportable es lo contrario: querer ver a alguien y no verlo en ningún lado, esperar una llamada que nunca llega, mirar fijamente a alguien esperando un saludo que no sucede, o simplemente acordarse de alguien que uno está seguro que de uno, no se acuerda NUNCA.

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